Cronología

1860–1890

Surgimiento de instituciones culturales orientadas al exterior

En el siglo XIX se empiezan a crear instituciones culturales que actúan fuera de las fronteras nacionales, con el fin de incrementar el prestigio de los Estados que las promueven, como la Fundación Alexander von Humboldt (1860), la Alliance Française (1883) o la Sociedad Dante Alighieri (1889). Estas instituciones culturales apoyan y complementan muchas veces otras iniciativas que, con una lógica imperialista, promueven la “misión civilizadora” de las potencias coloniales europeas hacia otros pueblos (escuelas, misioneros, formación de élites, etc.)

1885

Unión Ibero-Americana

En el siglo XIX, la Unión Ibero-Americana representa uno de los pasos precursores en el lento desarrollo de la diplomacia cultural española, en tanto que nace con el propósito de «estrechar las relaciones sociales, económicas, científicas, literarias y artísticas de España, Portugal y las naciones americanas». La asociación, fundada en Madrid, se convertirá en una de las organizaciones americanistas con mayor proyección internacional de la época, y trata de prestigiar la imagen exterior de España entre las repúblicas hispanoamericanas, especialmente entre las élites políticas e intelectuales conservadoras.

1907

Nacimiento de la Junta para Ampliación de Estudios

Por real decreto, en enero de 1907 desde el Ministerio de Instrucción Pública se crea la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, con la que se aspira a promover la investigación y a una modernización de la ciencia y la educación en España. Aunque no nace como un organismo específico para la acción cultural en el exterior, la JAE financiará pensionados para que los beneficiarios completen estudios en el extranjero, alentando la creación de redes con intelectuales de otros países, favoreció la colaboración científica con académicos internacionales, y favoreció que España rompiera el aislamiento cultural. La JAE quedará encargada de las relaciones científicas con centros en el exterior, y también promocionará el uso del español fuera con el envío de lectores a otros países.

1910

Viaje a América de Rafael Altamira y Adolfo Posada

Los dos prestigiosos intelectuales, Rafael Altamira y Adolfo Posada, ambos representantes del grupo de Oviedo, realizan sendos viajes a América respectivamente, con apoyo de la JAE. En ambos viajes, los intelectuales tratan de establecer el intercambio académico y sentar las bases de unas relaciones culturales duraderas. Los dos intelectuales trasladan una imagen de España como país avanzado científica y culturalmente.

1910

Se crea el Centro de Estudios Históricos

El Centro de Estudios Históricos (CEH) se crea el 18 de marzo de 1910 en Madrid por iniciativa del ministro de Instrucción Pública, el conde de Romanones, dentro de la Junta para Ampliación de Estudios (JAE). Dirigido por el filólogo e historiador Ramón Menéndez Pidal, el CEH coordina las relaciones e intercambio cultural con el exterior, en especial con centros de América. Se dedica a investigar la lengua y el acervo histórico españoles, organiza cursos para profesores de otros países y envía lectores a universidades extranjeras.

1911

Integración del Bureau des Écoles et Œuvres françaises à l'étranger en la estructura ministerial

Creado en 1900 para la convocatoria de becas, la subvención de escuelas y liceos franceses en el extranjero y para el envío de profesores, en 1911 el Bureau des Écoles et Œuvres françaises à l'étranger (BEOFE) es convertido en una entidad administrativa oficial en el seno del Ministère des Affaires étrangères. El BEOFE recibe la gran mayoría de fondos que Francia dedica a la diplomacia cultural.

1913

Se crea el Centre d’Études Franco-Hispaniques

Carlos Ibañez de Ibero funda el 14 de febrero de 1913 en la Sorbonne de París el Centre d’Études Franco-Hispaniques. El centro pretende estimular los estudios hispánicos y servir como centro receptor de estudiantes e investigadores españoles en formación. El CEFH supone un paso importante en el desarrollo del hispanismo y la expansión de la cultura española en los medios académicos europeos.

1914–1918

Primera Guerra Mundial y movilización cultural

Durante los años de conflicto, se produce una gran movilización de los intelectuales en defensa de uno de los bandos contendientes, tanto en los países beligerantes como en los Estados neutrales, como España. Las potencias beligerantes despliegan una gran acción de proyección hacia los países neutrales, mediante subvenciones a la prensa o el envío de misiones culturales. Los intelectuales establecen relaciones con los intelectuales afines y tratarán de convencer de la superioridad de su cultura y su ciencia.

1916

Anglo-Spanish Society

Al igual que en la República Francesa, en Reino Unido también existe un interés por ligar a la España neutral a los intereses de la Entente, y presentarse como un país amigo. Dentro de esos objetivos, un conjunto de intelectuales, hombres de negocios y estudiantes forman en 1916 la Anglo-Spanish League of Friendship, que aspira a favorecer las relaciones con las élites políticas y académicas españolas, y estimular las relaciones políticas, comerciales y culturales con España.

1916

Misiones culturas en España y Francia

En el marco de la Primera Guerra Mundial y durante la batalla de Verdún, cuando la resistencia francesa es puesta en duda, la diplomacia francesa fortalece su interés por la propaganda en el exterior. En la primavera, una delegación de hispanistas miembros del Institut de France (Jean Octave Edmond Perrier, Charles-Marie Widor, Henri Bergson, Pierre Imbart de la Tour y Pierre Paris) hacen un viaje a España con el propósito de estrechar las relaciones con los intelectuales aliadófilos españoles y proyectar la superioridad cultural francesa ante la opinión pública española.

El viaje será correspondido con un viaje a París, Reims y Verdún por parte de intelectuales españoles, encabezados por el duque de Alba, en octubre de 1916. Las atenciones con las que autoridades políticas e intelectuales obsequian a la comitiva española muestran una voluntad de acercamiento y entendimiento.

1917

Se crea el Deutsches Ausland-Institut

En plena guerra mundial, con el impulso de Theodor Wanner, se establece el Museo e Instituto de Asuntos Exteriores alemán y de Promoción de los Intereses Alemanes en el Extranjero (Museum und Institut zur Kunde des Auslandsdeutschtums und zur Förderung deutscher Interessen im Ausland). El Instituto recibe apoyo del Auswärtiges Amt y busca la proyección cultural de Alemania y el prestigio del país mediante los intercambios culturales y científicos.

1917

Comité de Rapprochement Franco-Espagnol

El 17 de junio de 1917 queda instituido el Comité de Rapprochement Franco-Espagnol (CRFE), comité análogo respecto al Comité de Aproximación Franco-Española presidido por el duque de Alba y creado a fines de 1916. La aparición de estos comités bilaterales constituyen un importante paso en el fomento de las relaciones intelectuales hispano-francesas, con una voluntad mutua de influencia y reconocimiento que trasciende la dimensión cultural para ser también política. El CRFE estará presidido y dinamizado por el historiador católico Pierre Imbart de la Tour, asistido en calidad de secretario por el publicista Angel Marvaud, y contará entre sus miembros con intelectuales como Maurice Legendre o Pierre Paris, y numerosos representantes de la sociedad civil (especialmente hombre de negocios con intereses en España y cercanos al poder). Los comités bilaterales se anticipan a la institucionalización de la diplomacia cultural en cuanto nacen y se forman por miembros de la sociedad civil y mantienen autonomía, pese a mantener también comunicación con el Quai d’Orsay, que ofrece financiación. En ese clima de “entente moral” hispano-francesa auspiciado por la Gran Guerra, en ese mismo año el CEFH de la Sorbonne es transformado en el Institut d’Études Hispaniques, uno de los primeros institutos universitarios de la prestigiosa Universidad de la capital francesa.

1919

Sociedad de Naciones

El Tratado de Versalles (28 de junio de 1919) establece la creación de la Sociedad de Naciones, un nuevo organismo para organizar la vida internacional y velar por la seguridad colectiva y la cooperación entre las naciones del mundo. En el nuevo orden internacional surgido tras la debacle civilizatoria de la Gran Guerra, se aspira a que la política exterior se conduzca por criterios de diplomacia abierta y rendición de cuentas ante la opinión pública. En ese marco, se valora más que nunca la proyección cultural como herramienta de poder blando para mejorar la imagen de cada país y para conservar y aumentar las esferas de influencia en tiempos de paz.

1919

Semaine espagnole de París

Desde el 12 de mayo de 1919, con el impulso de los comités de aproximación franco-española, París celebra una Semaine espagnole, con conferencias y un Congreso en el que se trata de concretar vías para potenciar el conocimiento de los respectivos idiomas y el intercambio de profesores y estudiantes, entre otros aspectos. La Semaine espagnole es otro hito importante en la proyección de la cultura española en el exterior. En el mes de junio, la ciudad de Burdeos acoge una exposición en honor a Francisco de Goya.

1920

Se crea el Instituto de las Españas de Nueva York

Federico de Onís impulsa la creación del Instituto de las Españas. El profesor lleva cuatro años en Estados Unidos, donde fue invitado por la Columbia University a ocupar una cátedra de lengua y literatura española, con la esperanza de convertir la Universidad en referente de los estudios hispánicos en Estados Unidos y con ello ayudar a la influencia estadounidense sobre América Latina. Federico de Onís da un gran impulso a los estudios de lengua y cultura españolas, y el Instituto de las Españas consuma muchos de sus esfuerzos para la divulgación de la cultura española en los Estados Unidos.

1920

Se crea el Comité Hispano-Belga

El 31 de enero de 1920, en el domicilio particular de Rafael Altamira en Madrid, queda instituido el Comité Hispano-Belga, un nuevo comité bilateral para el fomento de las relaciones políticas y culturales, en este caso con Bélgica. El Comité es formado por impulso del musicólogo José Subirá Puig, y entre sus miembros están Rafael Altamira, Adolfo Buylla, Mariano Benlliure, el marqués de Portago, el senador marqués de la Mina, José María Pedregal, Odón de Buen o Tomás Bretón. La presidencia recae en el duque de Alba. Entre las iniciativas que lleva a cabo, el Comité Hispano-Belga se encarga de gestionar un donativo de libros en español para la Biblioteca de la Universidad de Lovaina, devastada durante la Primera Guerra Mundial. El Comité mantiene relación con la Association Belgique-Espagne, que actúa como interlocutora y plataforma análoga en Bruselas para el fomento de las relaciones culturales con España, con apoyo decidido del embajador del Reino de España en esa capital, el marqués de Villalobar.

1920

Establecimiento del Service des Oeuvres Françaises à l’Étranger (SOFE)

Siguiendo la dinámica de los años de la Gran Guerra y tras reestructurar el BEOFE, la Francia de postguerra establece el SOFE, hito en el desarrollo de la diplomacia cultural francesa, dentro del Ministère des Affaires étrangères. El SOFE es dirigido primero por Albert Milhaud y Jean Giraudoux, y potencia decididamente el rayonnement cultural francés en el extranjero: intercambio de profesores universitarios, fundación y tutela de escuelas y liceos franceses, envío de lectores de francés a terceros países, dotación de becas, creación de bibliotecas, etc.

1920

El español, no reconocido como oficial en la Sociedad de Naciones

El 20 de noviembre de 1920 un total de 18 delegados presentan una moción para el reconocimiento del idioma español como una de las lenguas oficiales en la Sociedad de Naciones. La propuesta es rechazada, lo que genera expresiones de malestar por parte del representante no permanente de España en el Consejo de la Sociedad de Naciones, don José María Quiñones de León. La diplomacia británica traslada tranquilidad con que el rechazo a la oficialidad del español no será usado para provocar la retirada de España del nuevo organismo internacional.

1921

Nace la Oficina de Relaciones Culturales Españolas

El filólogo e historiador Américo Castro, miembro del CEH, redacta una Nota confidencial sobre el problema de la difusión de la Cultura Hispánica en el Extranjero (1921) para el Ministro de Estado, Manuel González Hontoria. Ese mismo año se funda, con carácter provisional y sin presupuesto, y con previsión de mantener un alto grado de autonomía dentro del Ministerio de Estado, la Oficina de Relaciones Culturales Españolas (ORCE). La iniciativa busca posicionar a España en un contexto de concienciación del peso de la cultura como herramienta de persuasión e influencia política. La actividad de la ORCE busca recabar información, impeler el estudio del español y la creación de cátedras en el extranjero, preservar el uso del idioma español entre comunidades emigradas y potenciar los contactos culturales con América.

1922

Leonardo Torres Quevedo en el CICI

Leonardo Torres Quevedo es designado como delegado español en el Comité Internacional de Cooperación Intelectual. Le sucederán en la responsabilidad el lexicógrafo granadino Julio Casares y José Castillejo Duarte. Salvo Castillejo, Torres Quevedo y Casares coincidirán siendo José María Quiñones de León representante no permanente de España en la Sociedad de Naciones. Quiñones de León será sensible a la dimensión del sistema de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Naciones como escaparate mundial de los avances de la cultura, la ciencia y el pensamiento español. El diplomático seguirá con atención los trabajos de los representantes españoles en el CICI y fijará directrices políticas sobre algunas cuestiones, especialmente competentes a la designación de técnicos y al fortalecimiento de la influencia de España sobre la intelectualidad hispanoamericana.

1922

Se forma la Comisión Internacional de Cooperación Intelectual

El 12 de enero de 1922 se constituye oficialmente el Comité Internacional de Cooperación Intelectual en el seno de la Sociedad de Naciones, que será presidido por el prestigioso filósofo francés Henri Bergson. El novedoso sistema internacional de Cooperación Intelectual canalizará en buena medida la proyección internacional de las élites científicas e intelectuales de los diferentes Estados y logrará avances remarcables en numerosos terrenos durante sus cerca de dos décadas de funcionamiento y desarrollo. El sistema de Cooperación Intelectual busca unir a las élites científicas e intelectuales del mundo, favorecer el entendimiento y la cooperación intercultural, fomentar una cultura cosmopolita y pacifista, favorecer la circulación e intercambio de conocimiento y la estandarización de sistemas en diferentes áreas técnicas.

1923

Plan de expansión cultural y de propaganda política

Con la dictadura del general Miguel Primo de Rivera, a fines de 1923 el diplomático José Antonio de Sangróniz y Castro, nuevo jefe de la ORCE, redacta un Plan de expansión cultural y de propaganda política. Contra el espíritu con el que Américo Castro y los intelectuales de la ILE concebían la acción cultural exterior de España, Sangróniz sostiene que las iniciativas de proyección cultural deben subordinarse a los objetivos de la política exterior del Estado.

1925

Nuevas orientaciones para la política internacional de España

En 1925 José Antonio de Sangróniz publica el libro Nuevas orientaciones para la política internacional de España. La expansión cultural de España en el extranjero y principalmente en Hispanoamérica, considerado uno de los primeros manuales sobre diplomacia cultural del país, donde abogó por expandir la influencia española mediante la acción cultural, principalmente en Hispanoamérica. En su obra, Sangróniz mantiene la idea de la primacía política por encima de la autonomía cultural.

1925

Cité internationale universitaire

En 1925 se inaugura la Cité internationale universitaire de París, una iniciativa que responde a los fines de la diplomacia francesa de poner en equivalencia la internacionalización del conocimiento y la cooperación científica y académica con la hegemonía cultural francesa. Las élites del mundo convivirán en las maisons de la cosmopolita Cité internationale, conociendo París y dejándose deslumbrar por la cultura francesa, que aspira a una irradiación universal.

1926

Nace la Junta de Relaciones Culturales

Por real decreto se crea la Junta de Relaciones Culturales, organismo dependiente del Ministerio de Estado. La JRC pasa a ser presidida por el duque de Alba, pese a tener una composición corporativa siguiendo los planteamientos de la Dictadura. La JRC recibirá una dotación muy escasa en comparación con otros Estados europeos y no llegó a desarrollar una línea de actuación bien sistematizada. La JRC promoverá la creación de cátedras de español, el fomento del estudio del español entre las comunidades de emigrados, etc.

1926

Se inaugura el Instituto Internacional de Cooperación Intelectual

El 16 de enero de 1926 se inaugura oficialmente en París el Instituto Internacional de Cooperación Intelectual. El IICI ha nacido a propuesta oficial del gobierno francés con idea de dar impulso ejecutivo a las resoluciones y trabajos del Comité Internacional de Cooperación Intelectual. El gobierno francés se compromete con la financiación del IICI, cuya sede se establece en el Palais Royal. La iniciativa de llevar el IICI a París respondía a la voluntad francesa de extender su influencia y liderazgo cultural; para los diplomáticos e intelectuales franceses, la internacionalización de la cooperación intelectual no debía ir en demérito del rayonnement cultural francés, sino que le daba una oportunidad de potenciación.

1927

Cátedra Alfonso XIII en la Universidad de Oxford

Dentro de una ola de interés por el fomento de los estudios hispánicos en Inglaterra, estimulada por el embajador Alfonso Merry del Val, se inaugura en el Exeter College de la Universidad de Oxford la Cátedra Alfonso XIII de Estudios Españoles, cuyo primer titular será Salvador de Madariaga. El propio Madariaga organizó la recaudación de fondos para la puesta en marcha de la Cátedra, que buscará estimular un fuerte vínculo cultural entre España y el Reino Unido.

1931–1936

La Junta de Relaciones Culturales durante la República

Durante la Segunda República, la Junta de Relaciones Culturales asume un protagonismo claro por mandato constitucional como agente de política exterior. Se amplía la dotación presupuestaria para la JRC y se renueva, pasando a ser su presidente Ramón Menéndez Pidal. Blas Cabrera y Gregorio Marañón son vicepresidentes, Lorenzo Luzuriaga ocupa la secretaría técnica y María Zambrano colabora como auxiliar técnico. Desde la JRC se nombran delegados culturales, se organizan colonias internacionales de vacaciones para estudiantes, se extienden lectorados para la enseñanza del español, se crea una red docente para emigrantes en otros países, y se promueve decididamente el americanismo, fortaleciendo las relaciones culturales con las repúblicas hispanoamericanas y creando bibliotecas. A diferencia de la Dictadura de Primo de Rivera, la República apuesta por una relación más horizontal con Hispanoamérica.

1931

Segunda República Española

Tras las elecciones municipales del domingo 12 de abril, el 14 de abril de 1931 se proclama la Segunda República española. La Constitución del nuevo régimen, promulgada el 9 de diciembre de 1931, establece en su artículo 50.3 que “el Estado atenderá a la expansión cultural de España estableciendo delegaciones y centros de estudio y enseñanza en el Extranjero y preferentemente en los países hispanoamericanos”.

1934

Se crea el British Council

En 1932, Sir Stephen Tallents ha publicado el panfleto The projection of England, en el cual defiende que el poderío naval británico no será suficiente para mantener la hegemonía británica en el nuevo orden internacional. Esa hegemonía debía alcanzarse por la vía de la influencia cultural y la extensión del conocimiento de la lengua inglesa, fundamental para la proyección nacional británica.

Dentro del Foreign Office existe una creciente preocupación por lo que se considera un uso de la diplomacia moderna por parte de otros países en contra de los intereses británicos. Reconociendo la influencia del modelo francés de diplomacia cultural, Reginald Leeper, muy influido por la lectura del texto de Tallents, consigue en 1934 dar impulso al British Council, que nace con el nombre de British Committee for Relations with Other Countries y que buscará promover la cultura, la lengua y los valores británicos en el exterior.

Segunda columna (a la derecha)- DIPLOMACIA CULTURAL ESPAÑOLA

1935

Inauguración del Colegio de España de París

El 10 de abril de 1935 se inaugura oficialmente el Colegio de España en la Cité internationale universitaire de París, cuyas obras habían empezado en 1929. En la inauguración está presente el presidente de la República Francesa, Albert Lebrun, y la delegación española está formada por el embajador de España en París, Juan Francisco Cárdenas, el Vicepresidente de la Junta de Relaciones Culturales, Blas Cabrera, el arquitecto del Colegio Modesto López Otero, el profesor Ortega y Gasset, y el Rector de la Universidad de Salamanca, Miguel de Unamuno y Jugo, quien lee la conferencia “Destino de España y universalidad de su habla”.

Durante los meses de mayo y junio de 1935 se celebra una exposición en la que participan algunos de los más notables artistas españoles de la época, como Gargallo, Dalí, Miró o Juan Gris. El joven Ángel Establier, nombrado director del Colegio en abril de 1932, ve consumados los esfuerzos de gestión llevados a cabo desde hace años, y junto a Jiménez Fraud dota al Colegio de su personalidad, en sintonía con la filosofía pedagógica de la ILE.