El 31 de enero de 1920, en el domicilio particular de Rafael Altamira en Madrid, queda instituido el Comité Hispano-Belga, un nuevo comité bilateral para el fomento de las relaciones políticas y culturales, en este caso con Bélgica. El Comité es formado por impulso del musicólogo José Subirá Puig, y entre sus miembros están Rafael Altamira, Adolfo Buylla, Mariano Benlliure, el marqués de Portago, el senador marqués de la Mina, José María Pedregal, Odón de Buen o Tomás Bretón. La presidencia recae en el duque de Alba. Entre las iniciativas que lleva a cabo, el Comité Hispano-Belga se encarga de gestionar un donativo de libros en español para la Biblioteca de la Universidad de Lovaina, devastada durante la Primera Guerra Mundial. El Comité mantiene relación con la Association Belgique-Espagne, que actúa como interlocutora y plataforma análoga en Bruselas para el fomento de las relaciones culturales con España, con apoyo decidido del embajador del Reino de España en esa capital, el marqués de Villalobar.
Se crea el Comité Hispano-Belga
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