Formado en Francia y relacionado con las principales figuras intelectuales de la generación del 14, residió en el Reino Unido durante los años de la Primera Guerra Mundial, ganándose la vida publicando artículos de opinión tanto para diarios británicos como españoles al servicio del Foreign Office por recomendación de su amigo, el socialista Luis Araquistáin Quevedo. Pionero de los estudios anglo-españoles comparados, en 1920 se postuló infructuosamente a una Cátedra de Español en el King’s College, tras lo cual se instaló en Ginebra como secretario de la delegación española y, a partir de 1922, como jefe de la Sección de Desarme. En 1927 se convirtió en el titular de la Cátedra Alfonso XIII del Exeter College de la Universidad de Oxford, desarrollando una incomparable labor en la extensión del hispanismo británico y la proyección cultural de España en el Reino Unido. Durante la República fue embajador en Estados Unidos, en Francia, ministro de Instrucción Pública, y delegado español en la Asamblea de la Sociedad de Naciones. También desarrollará una importante labor en el Instituto Internacional de Cooperación Intelectual.