Desde 1918 embajador del Reino de España en Francia tras el deceso del veterano Fernando León y Castillo y representante no permanente de España en el Consejo de la Sociedad de Naciones desde 1920, José María Quiñones de León fue uno de los grandes actores de la política exterior del reinado alfonsino. Extraordinariamente bien relacionado con hombres de negocios y políticos franceses de todas las tendencias, Quiñones de León fue un decidido francófilo y una figura central de las relaciones culturales bilaterales entre Francia y España y de la propia orientación de los representantes españoles en el sistema de Cooperación Intelectual, de los que siempre recababa información. Disfrutando de una muy buena reputación entre franceses y británicos, se le consideraba un hombre con tacto y buen juicio. Sus gestiones fueron clave en iniciativas de aproximación franco-española como la Semaine espagnole de París, la puesta en marcha de la Casa de Velázquez o la creación del Colegio de España en París, entre otras muchas. Hombre de muy intensas convicciones monárquicas y amigo personal de Alfonso XIII, acompañó a este en el exilio, y durante la Guerra Civil se posicionó con la insurrección militar y se puso a la cabeza del Servicio de Información de la Frontera del Nordeste de España (SIFNE), siendo clave para la puesta en marcha de los servicios de información franquistas en Francia.