José Antonio de Sangróniz y Castro

Diplomático de carrera de tendencia conservadora, presentó en 1923 el Plan de expansión cultural y de propaganda política, con algunas propuestas ya aparecidas en informes previos elaborados por intelectuales asesores de la Oficina de Relaciones Culturales, y en 1925 publicó el libro Nuevas orientaciones para la política internacional de España, considerado el primer manual de diplomacia cultural en España. Para Sangróniz, la actuación intelectual debía estar supeditada a los intereses políticos, y entendía que la proyección cultural de España debía dirigirse en buena medida sobre las repúblicas hispanoamericanas. En su obra, consideraba a España una «nación en cuyos dominios intelectuales no se ha puesto todavía el sol».